MOIXENT, EL NOSTRE POBLE

El Guerrer de Moixent
Es considerada com una obra mestra de l´art iberic valencià tant per la destrea per a expressar els detalls de la figura com per lo excepcional d’ella. S’ha considerat una figura mitica dins de l’historia de l’art valencià. Representa a un guerrer a cavall, en tota l´indumentaria i armes, a punt d’entrar en combat.
Son estranys en la nacio valenciana els eixemples d’escultura iberica en bronze a diferencia d’unes atres arees de la geografia peninsular. Junt en este tambe s’ha trobat en Les Alcuses un bou que formava part d’un carro hui perdut. Estos dos eixemples remeten, puix, a una escultura de lo intim i de la vida normal d’aquella epoca, que tenen un paralelisme evident en les escultures en fanc de l’antic Egipte a on tambe es representaven escenes de la vida vulgar. L’influencia oriental es, per tant evident, cosa que tambe s’evidencia en la forma dels ulls armelats de la figura. Estes influencies haurien aplegat al territori valencià gracies al comerç maritim de fenicis i grecs, els quals posseïen colonies estables per tota la costa valenciana que permitien un intercanvi continuat de productes.
La figura s’ha interpretat com a un exvot funerari. La representacio d’un guerrer i un bou donen idea de l’importancia presa per estes dos activitats humanes en la societat ibera. El guerrer en quan al gran alvanç tecnic en armadures i espases, i el bou en quant a que es simbol del desenroll agricola. La figura del guerrer es signe de que el poble iber no era unic ni uniforme, sino un conjunt heterogeneu de pobles que compartien caracteristiques comuns pero que tambe eren unics ells mateixos i que, en conseqüencia, per a sobreviure havien d’enfrontar-se als veïns.
El guerrer es una magnifica mostra de l’armament iber dels cavallers. Representa a un ginet tocat en caixco de cimera alta i cobrenuca. En la ma dreta agarra la falcata i les ramaleres del cavall, i en l’esquerra l’escut redo. Destaca en la figura l´espasa o falcata ibera, moltes de les quals s’han trobat en magnific estat en el territori valencià. Se sap que en les tombes, les armes iberes eren cuidadosament doblegades, inutilisades, ya que era un arma personal, fabricades per a cada guerrer en concret i no debien ser usades per cap atre. Per aixo s’enterraven inutilisades en el seu amo. El vincul que unia al guerrer valencià en les seues armes era mes important que sa propia vida, per aixo preferien morir abans que rendir-se i donar les armes. La falcata era un arma d’orige peninsular, en realitat era un tipo estilisat del gladius hispaniensis que despres de la romanisacio passà a formar part de l’equip militar romà. La fulla de la falcata media aproximadament uns 45 cm. de llarc, es dir, la llongitut del braç. En realitat no hi ha dos falcates iguals, ya que estes valioses espases se fabricaven per encarrec, per lo que cascuna tenía unes mides segons el braç del seu amo. La calitat d’estes armes es media per la purea del mineral de ferro.
Unes atres armes vistes en la figura del guerrer son la cimera (caixco), que destaca pel seu tamany (d´esta se sap que havien alguns models mes, alguns d’ells en cuiro), i l’escut redo o caetra, element basic per a protegir-se de l’infanteria.
En quant a composicio de la figura destaca la llinea senzilla i clara (esquematisme), lo qual li acosta a les escultures modernes de Chillida o Moore. Nomes en certes parts de la figura l’escultor s’ha detingut a representar els detalls, com es el cas de la cimera i cap del guerrer o el cap del cavall, detalls que ha eixamplat en tamany per a poder representar-los millor. En este detall s’ha de vore un intent per individualisar la figura tant del ginet com del cavall a fi de que s’identifiquen. L’asimetria de la figura obliga a l’espectador a pegar-li la volta, encara que la millor vista possible es la del costat, lo que nos està parlant d’un trencament de la frontalitat en pro de buscar-li els detalls del vestit i l’armadura, lo qual obliga a rodejar-la.
Influencies posteriors son clares les dels monuments escultorics equestres, com les del Gattamelata o del condotieri Corleone, les quals adquirixen la mateixa actitut i esquema (estar a punt de batallar); a banda de la purea de llinies i esquematisme dels bronzes contemporaneus.
La funcio de la figura es ben clara: servir al difunt en el transit a l’atra vida o be com a agraïment a la deesa pels favors concedits, motius els dos de caracter religios que recorden molt al mon i creencies egipcies.

EL POBLE

La villa de Moixent, con sus casi 4.700 habitantes, es uno de los pueblos más importantes de la valenciana comarca de la Costera. Se emplaza a 337 m. sobre el nivel del mar, a 31 km. de Xàtiva y a 33 km. de Almansa, bien comunicado con las ciudades de Valencia y Madrid, por autovía y ferrocarril. Cuenta Moixent con un extenso término municipal (150 km 2 ), en donde la agricultura tradicional de vides, olivos y otros cultivos ceden terreno a las nuevas economías sostenibles (vinos ecológicos, masías rurales, espeleología, cicloturismo,…). No obstante, la principal riqueza del municipio procede de las fábricas de muebles de rattán, médula y bambú; de derivados de la madera y de transformación agrícola; así como también del sector servicios, cada vez más desarrollado.

     El porqué histórico de Moixent se explica, ante todo, por la necesidad de controlar y defender un estratégico camino. El valle de Montesa es un corredor entre montañas, drenado por el río Cànyoles, antaño conocido como el riu de Montesa. La relevancia histórica del paraje, como ruta de tránsito de personas y mercancías entre la Meseta castellana y el litoral valenciano, viene de muy antiguo. La Via Heráclea de los íberos y cartagineses, la Vía Augusta de los romanos, la calzada islámica y el camino real de Xàtiva a Toledo, el ferrocarril de Valencia a Madrid, la carretera N-430 y actual autovía de Valencia a Albacete, y el proyectado tren de alta velocidad (AVE)… se ajustan, poco más o poco menos, al itinerario longitudinal propuesto por la madre naturaleza.
     Uno de los lugares de más interés, de visita obligada y con gran importancia arqueológica es el poblado ibérico “La Bastida de les Alcusses“.

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Desde la Plaça Major de Moixent, en el centro del pueblo, donde se halla el Ayuntamiento, subimos por la calle dels Màrtirs hasta la contigua plaza de l’Església. El templo parroquial de Sant Pere Apòstol, coronado por una hermosa cúpula de tejas de Manises esmaltadas en azul, fue reedificado por los años 1880-1889, con fachada neorrománica y un esbelto campanario neogótico, de planta octogonal. A los pies de esta emblemática torre del campanario, remodelada en 1926, se conservan los restos de una portalada de la antigua iglesia barroca, que databa de los años 1735-1768.

ASSUT DEL BOSQUET

Por el flanco izquierdo de la fachada de la iglesia, nos adentramos en las callejas y las escaleras que remontan la falda de la montaña del Castell. Entramos por la antigua calle de Bonaire a la angosta y curvilínea calle de Santa Bàrbara, que forma una replaza con vistas a la iglesia, a la Serra Plana de Enguera y a la blancura de la tierra del término. Desde esta plaza de Santa Bàrbara, descendemos por las escaleras que llevan a la popular plazoleta de la Xirrina, donde, aunque parezca increíble, estuvo la antigua casa consistorial.

Desde aquí mismo, bajando por la calle de Sant Blai, accedemos fácilmente al Carrer Major, en donde se alinean las casas de los propietarios y labradores ricos de siglos pretéritos. Nos sorprenden aquí gratamente las puertas labradas en madera, las aldabas doradas y nítidas cual patenas, las rejas y balcones de forja, y las cortinas de ganchillo, tejidas por mujeres que miran pasar mientras se balancean rítmicamente en la mecedora de la entrada de casa. Por no referirnos también a los esmerados apliques de cerámicas y yeserías que adornan combinados las fachadas: las unas austeras y tradicionales, las otras alegres y modernistas; casi todas eclécticas.

Conviene descender del Carrer Major al parque del Parador (c/. Pare Moreno), por la bajada de la casa de Coromines, decorada ésta con un retablo cerámico del Nazareno. Ante la misma casa, encuentra bella ubicación el monumento del insigne hijo de Moixent fray Cristòfol Moreno (1520-1603), provincial de los Franciscanos Menores de San Antonio Abad, que trajo de Roma consigo les Santes Relíquies, uno de los tesoros patrimoniales que preservan los actuales moixentins. Las casas de esta ajardinada plaza exhiben toda la elegancia y la la armonía de nuestra arquitectura tradicional.

Disfrutando de la frescura de la fuente, pasaremos por la calle de la Milagrosa, donde destaca un panel cerámico del siglo XVIII representando Sant Cristòfol. Enfrente se halla la calle de Sant Albert, por donde discurrimos para acercarnos a la rotonda del Guerrer de Moixent, monumento que da la bienvenida a quienes entran a la villa. Junto a él, a pocos pasos, nos acompaña el cantar del agua del abrevadero y la fuente de los Vagos. Esculpida en mármol rosa de Buscarró, esta fuente monumental del año 1868 se ubicó antaño en la Plaça Major, junto al jardín romántico de la desaparecida casa del Marqués de La Romana.

Desde aquí, caminamos por la calle del rector Quilis y por encima del puente del Convent. Del antiguo convento de franciscanos menores, apenas queda la capilla de les Santes Relíquies. Se trata de ciertos restos traídos al pueblo por el pare Moreno desde Colonia, en 1582 (los de las mártires Córdula y Úrsula), y desde Roma, en 1587 (los de otros santos, obsequio personal del papa Sixto V). Por detrás de la capilla, bajaremos fácilmente al parque y mirador del 9 de octubre, desde donde se contempla una panorámica del encajado lecho del río Cànyoles, con su monumental puente dels Tres Ulls (siglo XIX). Ahora crecen en el río las adelfas, que antiguamente cortaban los cesteros de l’Olleria y se llevaban para confeccionar cestos.

De vuelta hacia arriba a través de la plaza de la Hispanidad, mientras contemplamos al fondo la elevada torre dels Coloms (siglo XII), atalaya y bastión que salvaguardaba las espaldas del castillo en caso de ataque. Bajo ella, está la cueva del Pare Moreno, donde dicen que fue abandonado siendo niño. Se llega luego a la fuente y abrevadero de Petorro (1878), emplazados junto al puente gótico de la misma denominación, sobre el angosto y profundo foso del barranco del Bosquet.

LA VILLA DE MOIXENT           LA VILLA DE MOIXENT

Subiremos a continuación por las escaleras que conducen al barrio de Santa Anna. En la calle de Sant Gaetà, se descubre al paso un panel cerámico de Sant Antoni del Porquet, entre casas decimonónicas de jornaleros del campo. Se goza aquí de la tranquilidad y la blancura de la cal, de los ventilados desvanes… Nos sorprende a mano derecha una rúa larguísima y recta, como trazada a tiralíneas: es el Carrer Nou. Sin abandonar la calle de Sant Gaetà, viramos por la blanqueada calle del Calvario y ascendemos hasta la ermita por el vial de la derecha. La ermita del Santíssim Crist del Calvari de Moixent, amplia pero sencilla, ocupa la cima de un vía crucis de pinos y más pinos; articulado por un laberinto de escalerillas y rampas, decoradas éstas a cada paso por casalicios devocionales de chapitel neogótico. Cotidianamente, a la una del mediodía, el ermitaño tañe la campana de la espadaña para advertir al vecindario de la proximidad de la hora de comer.

  

Ante la ermita, se alza elegante un algarrobo centenario. Des de aquí arriba, bajaremos por la cuesta que mira hacia la villa para contemplar una magnífica panorámica: la ya mencionada torre dels Coloms, edificio impresionante de 28 codos manuníes (o 13 metros) de altura; los restos arquitectónicos del castillo almohade (siglo XII), que fue recinto mural de torres coronadas por almenas; la cúpula y el campanario de la iglesia, el núcleo de casas, el valle de Montesa… Si todavía disponéis de tiempo, vale la pena que os acerquéis un trecho más arriba, sobre la misma falda del Calvari, para observar el trazado y los arquillos de la antigua acequia de la Solana, que conducía las aguas hasta el salto del molino del Bosquet (siglo XVIII). El casal molinar, harinero y de pienso, descansa sobre el precipicio del barranco y está en proceso de restauración.

 

LA GASTRONOMIA


 
   Respecto a la gastronomía local, es típico desde hace siglos, en las masías y casas de campo, celebrar “gaspatxades” familiares o de amigos, aunque también se cuecen paellas con carne de caza. El gazpacho moixentí es aliñado con pebrella de la umbría y con conejos montaraces, que muchos son los que se cazan en este término. Otro yantar muy apreciado aquí es la gachamiga. Durante el otoño, son buscados y saboreados los rebollones, aquí llamados “pebrassos”. El aceite de oliva virgen es extraordinario y tenemos un vino tinto y blanco de alta calidad, producido en nuestra población.     Otro plato típico del municipio son les farinetes, una sopa de ajos tiernos que se cocinaba de antaño y de la que hoy día muy pocas personas conocen su receta. Los arroces son muy cocinados en la localidad tales como: “l’arròs al fo amb fesols i naps“, “arròs caldós” y “arròs al fo en tanda“. Además, también muy conocidos en la localidad son: las patatas al horno con cabeza de cordero y el potaje de garbanzos. Y, para los postres, dispone Moixent de “sequillos” decorados con clara de huevo batida y azucarada, y de unos dulces especiales de almendra que llevan el nombre de “moixentins” como dulces más típicos, aunque también cabe nombrar “les mones moixentines“, los rollitos de anís, “coquetes fregides“, “rossegons” y magdalenas.    
Para más información gastronómica descarga el pdf “Plats de Sempre” de Moixent del taller d’ocupació Moixent Turístic-Etnològic aquí.
      
SEQUILLOS
 
HISTORIA

         El porqué histórico de Moixent se explica, antes que nada, por la necesidad de controlar y defender un estratégico camino. El valle de Montesa es un corredor entre montañas, drenado por el río “Cànyoles”, antaño conocido como el río de Montesa. La relevancia histórica del paraje, como ruta de tránsito de personas y mercancías entre la meseta castellana y el litoral valenciano, viene de muy antiguo. La Vía Heràclea de los iberos y cartagineses, la Vía Augusta de los romanos, la calzada islámica y el camino real de Játiva a Toledo, el ferrocarril de Valencia a Madrid, la carretera N-430 y actual autovía de Valencia a Albacete, y el proyectado tren de alta velocidad (AVE) … se ajustan, poco más o poco menos, al itinerario longitudinal propuesto por la madre naturaleza.

     En tiempo de los iberos, cerca de la meseta de “les Alcusses” (la parte más fértil y cultivada del término) , fructificó un importante poblado fortificado, denominado en la actualidad la Bastida (circa 425-325 a. C.) . Aquí exhumaron los arqueólogos la figurita de hierro del célebre “guerrer de Moixent”, una de las joyas más relevantes del arte ibérico valenciano. Desaparecido el poblado, los romanos trazaron la Vía Augusta y edificaron -segurament en el mismo Moixent o muy cerca- una mansión o hostal denominado Ad Statuas (“Prop de les Estàtues”) , tal vez por haberlo relacionado con el monumental conjunto escultórico del Corral de Saus, necrópolis ibero-romana de los siglos VII a.C. Justo en el tránsito de la época ibérica a la romana, algún cartaginés hubo de ocultar un tesoro de sesenta monedas de plata, con acuñaciones de Siracusa y Empúries, en la falda del que sería castillo islámico de Garamoixent. Este tesoro de Garamoixent fue descubierto el año 1910.

     En la montaña del Castillo de Moixent, zona de frontera y de conflicto entre bizantinos y visigodos (siglo VI) , parece que hubo una guarnición que dejó restos cerámicos, recientemente estudiados. En relación con esta hallazgo, ha sido explicado el nombre árabe de Moixent, Muxän (pronunciado Moxén) , a partir del nombre de un importante magnate de la Játiva visigoda, el obispo Muttu (circa 560-600) ; por derivación filológica: villa Muttiana > villa Mussiana >árabe dialectal Moxén (a).

     En tiempo del califato Omeia (siglo X) , hubo también una guarnición en el “Castellaret de Dalt”, que controlaba la calzada y el valle. Los musulmanes de la alquería moixentina cultivaban la huerta y, sobretodo, los apartados pero feraces secanos cerealícolas de “les Alcusses”, propiedad de un aristócrata apellidado Ibn Iattäb. De “les Alcusses” procede la única lápida árabe, del período almorávide, localizada en término de Moixent. En tiempo de labores y de cosechas, los labradores o segadores improvisaban allí barracas renombradas alcusses, del árabe al-khüsa, “barraca, cobert”. En un documento de la cancillería real fechado en 1257, figura Moxén como una localidad islámica conquistada pocos años atrás (en 1245) , con su torre de “els Coloms” y el castillo almohade acabados d’edificar (circa 1172-1200) . Todo estaba preparado para establecer aquí una vilanova de cristianos, una puebla de valencianos.

    En efecto, el 2 de diciembre de l’any 1303, el feudal Gonçal Garcia Mazo de Liçana otorgó la carta puebla de Moixent y “les Alcusses”. En ella, se encargaba a catorce repartidores catalanes y aragoneses el cometido de dividir la tierra de labor en 200 lotes para 200 familias de colonos, que son los antepasados de los actuales moixentins. En el transcurso de la baja edad media, Moixent fue señorío de los Mazo de Liçana (baronía desde 1394) , y sufrió las destructivas secuelas de las invasiones castellanas, en ocación de las guerras con Castilla. El puente de la Cadena, que según la tradición popular es un puente romano, ha sido fechado por los historiadores en el siglo XIV.”

     El año 1510 fueron empadronados 139 familias de moixentins, que eran ya 360 en 1600 (unos 1.600 habitantes) , gracias a la colonización de secanos para plantar viñedos, los vinos de la que se exportaban masivamente a las ciudades castellanas. A raíz de la expulsión de los moriscos (1609) , se produjo una crisis por la marcha súbita de muchos pobladores. Pero la villa se recuperó, sobretodo durante los siglos XVIII y XIX, que continuó destacando sobretodo Moixent por su producción y mercadeo vinícola. En el siglo XIX, tiempo de terratenientes del viñedo y de masías y extensas heredades, Moixent sufrió los efectos de la lucha entre carlistas y liberales, como el resto de la comarca. Posteriormente, sucedió el desastre del Año Diez (1910) , cuando la plaga de la filoxera arruinó todos los viñedos del término y obligó mucha gente a emigrar. No obstante, desde mediados del siglo pasado, Moixent se ha consolidado como un pueblo económicamente próspero y con muchos atractivos para vivir.

Fechas clave de la historia en Moixent.

Año 1520 : Nace en Moixent el Venerable Fray Cristóbal Moreno del Camino “el Pare Moreno” que llego a ser confesor del Arzobispo de Valencia San Juan de Ribera y de la Emperatriz Maria de Austria.  Fundó en Moixent dos conventos: uno en 1583 bajo la invocación de San Cristóbal; y otro en 1585 dedicado a San Antonio de Padua, del cual solo se conserva la Capilla.  Ordenado Sacerdote fue un gran predicador, siendo uno de los más famosos de Valencia, consiguiendo conversiones.  Fue Provincial de la Orden en 1583, escribió muchos libros de devoción y espíritu.  Falleció en Valencia el 7 de septiembre de 1603; y el dia 25 de julio de 1838 sus restos se trasladaron a Moixent donde descansan en la Iglesia Parroquial.
Año 1521: El castillo de Moixent es asediado durante la rebelión gremial de las Germanías.
Año 1609: Expulsión de los moriscos del Reino de Valencia.
Año 1647: Peste bubónica que afectó duramente Moixent.
Año 1707: Batalla de Almansa e incendio de Játiva, durante la Guerra de Sucesión Española, Felipe V suprime los fueros del Reino de Valencia.
Año 1771: Posible fecha de construcción del pantano del “Bosquet”.
Año 1814: Camino de Madrid, el rey Fernando VII pernocta en Moixent.
Año 1873: Moixent se adhiere a la fracasada “Junta Revolucionària del Cantó Valencià”.
Año 1880: El rector Quilis empieza la construcción de la iglesia de Moixent.

 

Para acceder al mapa cultural del SARC de la Diputación de Valencia pinche aquí.

Tourist Info Moixent y Museo Arqueológico Municipal
Entrada gratuita
690 115 083
962 295 010
C/ Poeta Gabriel Vila, 7
Moixent Valencia
Sábados
De 10:30 a 13:30 h
Domingos y festivos
De 10:30 a 13:30 h
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